Premio Jesús Ibisate 2017

II Premio Jesús Ibisate – Prueba Ciclista Vitoria 2017

Joseba Beloki


II Premio Jesús Ibisate – Joseba Beloki

La XXXVII edición de la PRUEBA CICLISTA VITORIA, homenajeará al campeón guipuzcoano, pero alavés de adopción,  Joseba Beloki. Además de por su trayectoria deportiva, por su compromiso con la organización de esta prueba y fomento de nuestro deporte entre los más pequeños a través de su escuela de ciclismo.

Sirva este bonito texto de nuestro socio Paco González Arana, como introducción y homenaje al mismo tiempo de este mito del ciclismo vasco de los 90 y 2000

A Joseba Beloki, de Paco González Arana, socio 393 de la Sociedad Ciclista Vitoriana y “Don Quijote” del Tour de Francia

Durante buena parte de mi vida el mes de julio ha girado en torno al Tour de Francia. Aquellos inolvidables viajes a lo largo de la geografía francesa me han permitido ver en directo las más bellas y épicas gestas de unos valientes que se merecen todo mi reconocimiento. Hablar de Joseba Beloki es hablar de esos ciclistas que me hacían recordar con alegría aquellos largos viajes en una vieja furgoneta. Es hablar de un ciclista que durante 4 años se peleó, deportivamente hablando, con lo mejorcito del pelotón internacional. Es hablar de un ciclista que nos hacía sentirnos orgullosos, porque era hablar de un chaval alegre y accesible que paseaba por nuestras calles. Es hablar de un ciclista de casa.

 

Joseba Beloki

Joseba Beloki

En aquellos viajes recuerdo un col d´Aubisque cubierto por la niebla y por un intenso “xirimiri” que apenas me permitió ver a Javier Otxoa con rumbo victorioso hacia Hautacam. Pero sí pude ver a un valiente Joseba que seguía con decisión e ilusión a un batallador Fernando Escartín. Creo que aquel día te enamoraste del Tour. Que era tu carrera. Pero fue en el templo sagrado del Mont Ventoux cuando te lo creíste de verdad. Cuando nos lo creímos. En el monumento a Simpson vi pasar a Armstrong y a Pantani. Pero a menos de 20 segundos ibas tú, Joseba, con un Ullrich que te seguía a duras penas. Te animamos con una ilusión y alegría enormes, la misma que transmitía tu pedaleo. Te hiciste un hueco entre los grandes, no sólo en el Ventoux, también en Los Alpes y en aquella impecable contrarreloj de Mulhouse que te dio derecho, por méritos propios, a subir al podium del Tour. Era el año 2000 y aquel chaval de casa, con el maillot del Festina, brillaba en el podium de París. Un sueño para cualquier ciclista.

 

Batallando con Ulrich en el Ventoux

Batallando con Ulrich en el Ventoux

En el podium del Tour de Francia del año 2000. Un sueño hecho realidad

En el podium del Tour de Francia del año 2000. Un sueño hecho realidad

 

Lo ocurrido en el año 2000 no fue casualidad. Y lo demostraste con la misma ilusión en el siguiente Tour de Francia, tu carrera. Tus fantásticas actuaciones en Alpe d´Huez y en la contrarreloj de Chamrousse, siempre muy cerca de la estela del imperial Lance Armstrong, hicieron que nuestro viaje a Pirineos en la vieja furgoneta fuera realmente ilusionante. En Plateau de Bonascre, donde faltó muy poco para la victoria, y en St. Lary-Soulan, nos dimos cuenta de que formabas parte del tridente del ciclismo mundial: Lance Armstrong, con el maillot amarillo; Jan Ullrich, con el maillot de campeón de Alemania, y nuestro chaval de casa, con el maillot rosa de la ONCE. Los tres juntos, batallando en los cols pirenaicos, copabais las imágenes de la prensa deportiva mundial. Era el podium natural de aquella edición, pero nuestro Joseba debía desbancar del tercer puesto del cajón a Andrey Kivilev. Tuve el privilegio de vivir en Luz Ardiden una de las mayores fiestas del ciclismo vasco que se recuerdan con la victoria de Roberto Laiseka. Y es en aquel día festivo de calor asfixiante donde lo diste todo por recortarle tiempo al corredor kazajo. Lo hiciste dejándote la piel, pero seguías a casi 1 minuto del tan ansiado y merecido podium. Fue en la contrarreloj de tu vida, en Saint Amand Montrond, donde volviste a tu lugar natural en París. Sí Joseba, sí. También el podium del 2001.

El tridente del ciclismo

El tridente del ciclismo

En la crono de Chamrousse

En la crono de Chamrousse

En aquellos viajes recuerdo subir con mi vieja bicicleta “Mendiz” el Tourmalet. Era el año 2002 y hacía un calor de aúpa, en un Tour muy especial donde iba a ver pasar de amarillo al gasteiztarra Igor González de Galdeano, y donde lograsteis, 7 días antes, vencer en la contrarreloj por equipos con la ONCE. En La Mongie finalizaba la etapa, y fue allí donde estuviste a punto de llevártela Joseba. Allí tratamos de empujarte a la victoria, allí donde brillaba fuertemente el sol, allí donde Armstrong y Heras también resoplaron. No pudo ser, pero el esfuerzo y la garra que mostraste nos hizo vibrar y soñar. Era realmente complicado batir al imperial Lance Armstrong. Casi imposible. Pero lo intentaste sin cesar y con ganas de demostrar lo que significa el esfuerzo y la entrega. Eras el único que atacabas al maillot amarillo. Plateau de Beille, el Mont Ventoux y La Plagne fueron testigos.  Fuimos testigos. El segundo puesto en el podium de París te hacía soñar con algo más grande. Eras un ciclista humilde y luchador que no renunciaba a nada.

 

Por muy poco no alzaste los brazos en La Mongie

Por muy poco no alzaste los brazos en La Mongie

Victoria del equipo ONCE en la crono por equipos

Victoria del equipo ONCE en la crono por equipos

Con Igor Gonzalez de Galedeano vestido éste de amarillo

Con Igor Gonzalez de Galedeano vestido éste de amarillo

Respondiendo a un ataque de Lance Armstrong

Respondiendo a un ataque de Lance Armstrong

No nos podemos olvidar de tu fantástica actuación en la Volta a Catalunya del 2001, en la que fuiste el vencedor final. De tu victoria en la Vuelta a Asturias del año 2000. De cómo alzaste los brazos en el Santuario de Arrate en los años 2002 y 2003. De cómo portaste el maillot oro de la Vuelta a España durante la edición del año 2001, en la que el col d´Envalira impidió tu camino hacia la victoria. Pero fue en aquel viaje hacia el Angliru, allá por el año 2002, cuando vi pasar en las rampas del 20% del tramo de “Les Piedrusines” a un Joseba Beloki en segunda posición, y detrás de Roberto Heras, decidido a luchar por un hueco en el podium de aquella Vuelta. Entre la niebla apareciste Joseba, en aquel infierno llamado Angliru, moviendo la bicicleta con decisión y apretando los dientes en las rampas del esfuerzo, del trabajo, del duro entrenamiento, de la soledad, de algo que se llama ciclismo…

Atacando en Arrate

Atacando en Arrate

Venciendo en la Volta a Catalunya

Venciendo en la Volta a Catalunya

Líder en la Vuelta 2001

Líder en la Vuelta 2001

La tristeza del Col dÉnvalira en 2001, en una vuelta que pudo ser de Joseba

La tristeza del Col dÉnvalira en 2001, en una vuelta que pudo ser de Joseba

Podio Vuelta 2002

Podio Vuelta 2002

Ascendiendo de forma memorable el temible Angliru. Vuelta 2002

Ascendiendo de forma memorable el temible Angliru. Vuelta 2002

En aquellos viajes no puedo olvidarme del año 2003. Con la ilusión de un crío, y rumbo a los Alpes, algo me decía que el imperial Lance Armstrong lo iba a tener complicado para igualar el récord de victorias de Miguel Induráin en la ronda gala. No podía ser. Alguien se lo tenía que poner difícil. Tenía que ser nuestro Joseba, nuestro chaval de casa. Estaba con confianza y con las mejores piernas y sensaciones que jamás tuvo. Joseba lo sabía. ¿Por qué no soñar con lo más alto? ¿Por qué no soñar con llegar de amarillo a París? Él, solamente él, creía en sus posibilidades.

Subir con mi vieja “Mendiz” el mítico Alpe d´Huez fue la “leche”. Inolvidable. Era entrar en un templo sagrado y místico del ciclismo. Escalar cada una de las 21 curvas, impregnadas con los nombres de ciclistas tan míticos como Fausto Coppi, me hizo comprender y entender otra dimensión en este maravilloso deporte. El ambientazo allí existente me puso la piel de gallina. Y más, cuando a 10 kilómetros de meta, lanzaste el ataque ganador. El ataque para ganar el Tour. En la curva dedicada a Peter Winnen. Nadie puede seguirte. Eres cabeza de carrera. Es tu Tour. El imperial Lance Armstrong, incrédulo, derretido, necesita tomar aire para poder darte caza. Y justo al llegar a tu altura, ataca Iban Mayo, el vencedor de aquella etapa. Pero tú querías más. Querías el amarillo. Otro ataque. En la curva de Bernard Hinault. Otro ataque. En la curva de Theunisse. Más ataques. En las dos curvas de Bugno. Otro ataque. En la curva de Hampsten. Otro ataque. En la curva de Pantani. Iban Mayo, Hamilton, Vinokourov. Ellos sí que tenían vía libre. Pero tú no. Eras la rueda a seguir. La rueda a marcar. El enemigo número 1 de Armstrong. El que ha osado a atacarle en 7 ocasiones. Te vi pasar a falta de 4 kilómetros para meta. Ibas decidido, con los ojos encendidos, con rabia, y siguiéndote un Lance Armstrong con cara de circunstancias observando tu desarrollo. Sólo 40 segundos te separaban del maillot amarillo, de la gloria. Y quedaba todo el Tour por delante.

Atacando sin cesar en Alpe d´Huez

Atacando sin cesar en Alpe d´Huez

Se nos paró el corazón en Gap. Lloramos mientras veíamos en la pantalla gigante de línea de meta aquellas escenas de dolor en el col de la Rochette. El aire dejó de soplar. Se paró el reloj. Era el silencio. Era recordar a Roger Rivière en el col de Perjuret. Era recordar a Luis Ocaña en Mente. Era decir adiós a tu ilusión, a nuestra ilusión. El corredor que iba a poner el Tour patas arriba, nuestro chaval de casa, se topó con la realidad más triste de una legendaria carrera que no perdona absolutamente a nadie. Se topó con el dolor de una carrera que no entiende de justicia, que no conoce el significado de la palabra compasión. No quiero ahondar más en el maldito asfalto del col de la Rochette y en sus cicatrices. No quiero. No merece la pena. Porque el Tour, porque el ciclismo, es como la vida. Así nos lo enseñaste, Joseba. Nos enseñaste que está hecha para los valientes que saben sufrir, que saben lo que es el esfuerzo y la entrega, que saben ilusionarse buscando un reto y una recompensa en la vida. Que hay que levantarse cuando te caes, siempre con más fuerza que nunca. Son los valores que tu aita os enseñó a ti y a Gorka. Valores que sigues transmitiendo encima de la bici con la ilusión y alegría que te caracterizó, que te caracteriza, con tu sonrisa y gestos cómplices. Que transmites como un cicloturista más por nuestras queridas carreteras alavesas, que transmites en un pelotón de color rosa que te ha adoptado como tuyo. Que ha adoptado a ese chaval de casa que peleaba con trabajo, esfuerzo e ilusión en las duras carreteras del ciclismo, y de la vida. Los que formamos parte de la familia de la Sociedad Cicloturista Vitoriana nos sentimos muy orgullosos de que te sientas a gusto en nuestro pelotón. Un pelotón de gente sencilla que ama el ciclismo, que siente este maravilloso deporte como una filosofía de vida. Joseba, eres nuestro chaval de casa, y te mereces todo nuestro reconocimiento en la próxima XXXVII Prueba Cicloturista Vitoria. Tus tres podium en el Tour de Francia y tu podium en La Vuelta te avalan, pero muchísimo más tu sencillez y humildad.

Elkar ikusiko dugu ekainaren 17an.

La fatal caída

La fatal caída

Tensando la carrera en el col dela Rochette

Tensando la carrera en el col dela Rochette

Gracias por hacerme feliz en aquellos fantásticos e inolvidables viajes en una vieja furgoneta. Aquel Tour del año 2003 fue tu Tour. Plateau de Bonascre, Peyresourde, Luz Ardiden y Bargargi llevaban tu nombre en el asfalto.

No estabas. Pero muchos estábamos por ti. Eskerrik asko Joseba.

Tour de Francia 2003

Tour de Francia 2003