Premio Jesús Ibisate

IV Premio Jesús Ibisate – Prueba Ciclista Vitoria 2019

Javier Ruiz de Larrinaga


IV Premio Jesús Ibisate – Javier Ruiz de Larrinaga

La XXXIX edición de la PRUEBA CICLISTA VITORIA, homenajeará al campeón alavés Javier Ruiz de Larrinaga, sirva este bonito texto de nuestro socio Paco González Arana, como introducción y homenaje al mismo tiempo de un ciclista que nos hizo vibrar como pocos en una de las disciplinas más bonitas como es el Ciclocross.

A Javier Ruiz de Larrinaga de Paco González Arana, socio 393 de la Sociedad Ciclista Vitoriana

Un nutrido grupo de personas del valle de Zuia entonan con ritmos pegadizos y alegres el <<Loyo Yo Yo>> y el <<Larri Larri>>, versionando los temas musicales“Woy yo yo” de Bob Marley y el “Sarri Sarri” del grupo Kortatu. Son recuerdos que tengo muy presentes en el Alto de Zaldiaran, en Ormaiztegi, en Igorre, en Izki y, como no, en Ametzaga de Zuia. Aquellos cánticos de ánimo se han dejado notar en un sinfín de lugares y de carreras, seguro que hasta en Bélgica, e iban dirigidos a un ciclista “de verdad” que nunca se rindió, a pesar de las adversidades, en mantener vivo un sueño y una forma de vida.

 

 

Hablar de Javier Ruiz de Larrinaga, conocido cariñosamente como “Loyo” o “Larri”, es hablar de una persona que nació, por tradición familiar, agarrado al manillar de una bici. Como bien apunta mi tío de Gillerna: <<En el valle de Zuia, antes que a Mikel Landa, siempre tuvimos a los “Loyo”>>. Siendo nieto de ciclista, siendo hermano de ciclista (Izaskun) y siendo sobrino también de ciclista, del gran “Txutxin” Ibáñez Loyo (Campeón de España en ruta en 1984), tus deseos de ser ciclista desde niño fueron más que evidentes. Aquellas yincanas en la puerta de casa, imitando a tu tío, despertaron aún más tu ilusión por ser ciclista.

Muchos hablarán injustamente en tus inicios, de falta de pegada, de que no ganabas carreras y de una mal llamada “sequía de resultados”. Pero siempre sacaste a relucir los verdaderos valores que debe tener un ciclista que ama y respeta su profesión: capacidad de trabajo, tesón, regularidad y profesionalidad. Ni ganar aquella sensacional etapa en San Andrés de Rabanedo (Vuelta a León), ni ganar aquella etapa reina de la Vuelta a Navarra con final en San Miguel de Aralar; y ni tan siquiera ganar la mismísima Vuelta a Álava (año 2002) parecían no servir de mucho para dar el salto al profesionalismo. Los obstáculos eran más que evidentes hasta que Óscar Guerrero, con el equipo KAIKU, valoró tu esfuerzo y regularidad. El sueño por el que tanto habías luchado se hacía realidad. Aquellos entrenamientos tras el coche de tu ama Inmaculada tuvieron su recompensa. Te convertías en un profesional de la bicicleta.

Tras dos años inolvidables e ilusionantes como ciclista profesional (años 2005 y 2006), la no invitación del equipo para correr la Vuelta Ciclista a España hizo que la escuadra desapareciera. Era un auténtico mazazo comprobar cómo se desmoronaba el sueño por el que tanto habías luchado. Pero no te rendiste en ser ciclista. No te viniste abajo y te resististe a colgar la bicicleta. Una disciplina que te servía en invierno para mantenerte en forma y tener la motivación necesaria te reconvirtió en un nuevo ciclista. Te convertiste en un superviviente de la bicicleta gracias al ciclocross. El “barro” se convertía en tu nueva vida sobre las dos ruedas.

 

Llegaste de forma inesperada a una disciplina casi desconocida, aceptando el reto de ser el heredero de una estirpe de alaveses ligada al ciclocross, como fueron en su día: Mendíjur, José María Basualdo, Martínez de Albéniz, Benito Durán y Unai Yus. Los inicios fueron muy difíciles pero lo compensaban unos resultados más que esperanzadores. Pero había que mejorar mucho, sobre todo a nivel técnico. Era vital conocer los secretos del ciclocross y para ello era necesario acudir al corazón y a la cuna de esta disciplina: Bélgica. Aquel verano del año 2009 conociste en Flandes a Luc, un hombre ya veterano que te adoptó para aprender algo más de un ciclismo totalmente diferente al de la carretera. Junto a él aprendiste a correr, y no precisamente encima de la bicicleta. Sus consejos y su metodología a la hora de entrenar te sirvieron para dar un salto importante en tu nueva carrera.

 

Fue a partir de entonces cuando te convertiste en el verdadero referente del ciclocross a nivel nacional. Y es que tus fantásticas actuaciones y tu brillante palmarés te avalan: 75 victorias en diferentes carreras, entre las que destacan los 5 Campeonatos de España de Ciclocross (2009, 2010, 2011, 2014 y 2016), las 3 Copas de España (2008, 2009 y 2010) y los 4 Campeonatos de Euskadi de Ciclocross (2006, 2008, 2014 y 2018). Tu primer Campeonato de Euskadi, logrado en Ormaiztegi, y tu primer Campeonato de España logrado en Valladolid por delante de José Antonio Hermida, fueron muy especiales. Comprendiste que el paso al ciclocross mereció la pena. Que el no desistir tuvo su recompensa.

Pero tu gran victoria, casi sin quererlo, ha sido ser el referente del ciclocross a nivel nacional, por convicción y por ganas de seguir siendo ciclista. Tu gran victoria es ser el espejo de Felipe Orts, de Gonzalo Inguazo, de Kevin Suárez y de las futuras generaciones de ciclocrosistas. Tu gran victoria ha sido ir en furgoneta y en caravana a Bélgica para competir y codearte con “dioses” del ciclocross, como Nys, Van der Poel y Van Aert. Tu gran victoria ha sido pedalear y correr contra los complejos del ciclocross nacional en el extranjero. Tu victoria es haber participado en doce mundiales y lograr aquel inolvidable decimosexto puesto en Luxemburgo. Tu victoria ha sido el pelear a diario para buscar patrocinadores y convertirte en un verdadero superviviente que ha querido vivir siempre encima de una bicicleta. Tu victoria ha sido enseñarnos valores de superación y de constancia.

La Sociedad Cicloturista Vitoriana te quiere rendir el homenaje que te mereces el día 29 de junio, en la “39 edición de nuestra Prueba Vitoria”. Es un auténtico orgullo que participes con nosotros/as en ese día tan especial para nuestra Sociedad. Te retiras. Pero tu recuerdo siempre será imborrable y eterno para los que amamos el ciclismo. Hiciste que nos pusiéramos las botas de goma y las polainas para descubrirte a ti y al ciclocross. Dejaste una huella eterna en el barro, una huella de leyenda.

Eskerrik asko, Javi.

 


A mí me tocará hacer de gregario de lujo de otro “Loyo”. Sufriremos, pero lo pasaremos bien.

Paco González Arana (Socio nº393 de la Sociedad Cicloturista Vitoriana).